
El Códice de la Obediencia
Quemaron a su madre en la hoguera por incumplir el Códice de la Obediencia. “Está escrito en el libro”, le repetían al niño cuando lloraba por su orfandad y preguntaba por los detalles de la condena.
El libro, según pudo averiguar, se conservaba en Santo Domingo de Silos, custodiado en el archivo como un objeto sagrado que protegía la fe verdadera.
Una noche, ya adolescente, se coló en el monasterio y se escondió en la biblioteca.
Cuando todo quedó en silencio, encendió una candela, forzó el armario y sacó el manuscrito encadenado.
Al abrirlo, se quedó inmóvil, con la cera derritiéndose lenta sobre sus dedos, sin notar el dolor de la quemadura.
En el códice solo había páginas en blanco.
Autora: María José Toquero del Olmo, de València
